Autos de carrera, familias y el evangelio:
el mejor evento del año para el ministerio familiar.
¿Qué es Awana Grand Prix?
Imagine a un padre y a su hija sentados a la mesa de la cocina, ideando un diseño creativo y 
construyendo su auto para ganar el premio. Una madre y sus hijos eligen pinturas y calcomanías en la 
tienda de manualidades con la esperanza de ganar el premio al mejor diseño. El gran día, una pista de 
carreras se convierte en el centro de la atención de familiares y amigos que animan a los participantes. 
¡Este es un pequeño resumen del  Awana Grand Prix™!
El Grand Prix es un evento muy esperado que atrae a las familias a su iglesia para divertirse y compartir. 
Es una gran oportunidad para compartir el mensaje vivificante del Evangelio y establecer vínculos con 
personas que normalmente no asisten a su iglesia. Además, es una divertida experiencia de formación 
de equipos para sus líderes, que les permite establecer relaciones más profundas entre ellos, con los 
niños del club y con sus familias.  
¿Por qué organizar un Awana Grand Prix?
El Awana Grand Prix  no es solo una carrera de autos, sino una gran oportunidad para involucrar a 
toda la familia de una forma divertida y significativa. Este evento anual crea un espacio para estrechar 
lazos, conectar y difundir el Evangelio mucho más allá de la pista. Llegar a las familias es parte de la 
experiencia semanal de los clubes Awana, pero una vez al año, muchos clubes amplían su impacto al 
involucrar a las familias en el Grand Prix. Durante unas semanas, los papás, los niños y toda la familia se 
reúnen para la temporada del Grand Prix.
Awana 
GRAND PRIX
Vínculos de calidad 
entre padres e hijos 
Construir, decorar y correr 
con coches de juguete abre 
la puerta a conversaciones
significativas y recuerdos 
imborrables: un aprendizaje 
diario lleno de diversión.
Fortalezca las 
relaciones entre la 
iglesia y los padres
Las experiencias compartidas 
en las fiestas pit stop y el día 
de la carrera crean formas 
naturales para que los líderes 
se conecten y profundicen 
las relaciones con los padres 
más allá de la hora de dejar y 
recoger a los niños.
Oportunidad de 
evangelizar con las 
familias
Con toda la familia reunida 
el día de la carrera, el Grand 
Prix se convierte en una 
oportunidad única para 
presentar claramente el 
Evangelio a quienes de otra 
manera no lo escucharían.
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